Meta compra de Manus AI para marcar el inicio de una era donde la inteligencia artificial deja de ser un simple interlocutor para convertirse en una fuerza laboral capaz de ejecutar tareas complejas de principio a fin. El anuncio oficial de esta adquisición, ha sacudido los cimientos del sector tecnológico. No estamos ante la compra de un chatbot convencional, sino ante la absorción de una infraestructura de agentes de propósito general diseñada para la acción real. Mientras que gigantes como OpenAI y Google han centrado gran parte de su narrativa en la capacidad conversacional y creativa, Meta ha decidido apostar por la «capa de ejecución», integrando a su ecosistema una startup que ha demostrado solvencia en la automatización de flujos de trabajo multietapa que muchos consideraban inalcanzables a corto plazo.
La revolución de la ejecución frente a la generación
Lo que diferencia a Manus AI de otros modelos de lenguaje es su enfoque en el trabajo «end-to-end». Históricamente, la IA generativa ha brillado en la creación de contenidos: escribir correos, resumir textos o generar imágenes. Sin embargo, fallaba estrepitosamente cuando se le pedía realizar una secuencia de acciones lógicas que implicaran navegar por la web, interactuar con aplicaciones externas y corregir errores sobre la marcha. La tecnología de Manus, nacida bajo la visión de crear un «agente general», ha superado este bache mediante una arquitectura que permite investigar, decidir y actuar sin supervisión constante.
La magnitud de esta herramienta se refleja en sus métricas de rendimiento antes de la adquisición. Manus ha procesado más de 147 billones de tokens y ha facilitado la creación de más de 80 millones de ordenadores virtuales. Estos entornos virtuales son la clave del éxito: el agente no solo emite comandos, sino que opera dentro de escritorios digitales donde puede abrir navegadores, ejecutar código y gestionar archivos como lo haría un humano. Esta capacidad de trabajar en un entorno controlado pero real es lo que Meta busca replicar para sus miles de millones de usuarios en WhatsApp, Instagram y Facebook.
Por qué Meta apuesta por la automatización masiva
La estrategia de Mark Zuckerberg ha dado un giro radical hacia la utilidad funcional. Al integrar el equipo y la tecnología de Manus, Meta busca transformar su IA en una herramienta de productividad «AI-first». La compra, valorada según fuentes del sector en una cifra competitiva pero estratégica, permite a Meta saltarse años de desarrollo en la resolución de problemas de «razonamiento secuencial». Los agentes autónomos de Manus no se rompen cuando el flujo de trabajo alcanza los diez o doce pasos, una debilidad común en modelos que pierden el contexto o la coherencia durante procesos largos.
Desde su lanzamiento oficial en fase beta a principios de 2024, Manus AI se posicionó como el «agente que lo hace todo». Su capacidad para gestionar desde la planificación de un viaje complejo hasta la realización de investigaciones de mercado profundas con entregables finales, la convirtió en el objeto de deseo de las Big Tech. Para Meta, esto significa la posibilidad de ofrecer a una pequeña empresa en WhatsApp un agente que no solo responda preguntas a los clientes, sino que gestione inventarios, procese pedidos y coordine envíos de forma autónoma.
El futuro operativo de Manus desde Singapur
A pesar de la integración en el gigante estadounidense, se ha confirmado que Manus mantendrá su base operativa en Singapur. Esta decisión es vital para garantizar la continuidad del servicio a los usuarios actuales, quienes ya utilizan el modelo de suscripción de la herramienta. La intención de Meta no es cerrar el producto para absorber el talento (el famoso «acqui-hire»), sino escalar la tecnología actual. Mantener la estructura en Singapur permite a la compañía seguir iterando en un hub tecnológico de primer nivel mientras se define cómo se «enchufará» este motor de agentes al ecosistema global de Meta.
Para los usuarios que ya pagaban por Manus, las noticias son positivas: las suscripciones siguen activas y la plataforma web y la aplicación continuarán funcionando. No obstante, el gran hito llegará cuando veamos estas capacidades de agentes autónomos integradas de forma nativa. Imaginemos pedirle a Meta AI: «Organiza una reunión con estos cinco proveedores, compara sus precios en un Excel y envíame un resumen de la mejor opción antes de las 5 de la tarde». Con la infraestructura de Manus, esto deja de ser ciencia ficción para convertirse en una actualización de software inminente.

Impacto en la competencia y el estándar de los Agentes IA
El mercado de los agentes autónomos es el nuevo campo de batalla de la productividad. Con la Meta compra de Manus AI, la balanza se inclina hacia quienes poseen la mejor distribución. Si bien existen otras soluciones en el mercado, la capacidad de Meta para democratizar esta tecnología es inigualable. El riesgo de que la IA sea una «caja negra» que comete errores en tareas críticas es real, pero la robustez de la capa de ejecución de Manus ofrece una capa de fiabilidad que reduce drásticamente el margen de error en tareas multietapa.
El despliegue de estas funciones se espera que sea gradual a lo largo de 2025, marcando un punto de inflexión donde la inteligencia artificial pasará de ser un asistente curioso a un empleado digital eficiente. La adquisición de Manus AI no es solo un movimiento corporativo; es la declaración de intenciones de Meta para liderar la próxima gran interfaz de computación: aquella donde no usamos aplicaciones, sino que dirigimos agentes que las usan por nosotros.
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