La Inteligencia Artificial en Argentina ha desatado una ola de adopción masiva que, si bien posiciona al país a la vanguardia regional, se enfrenta a un desafío crítico: la falta de una estrategia empresarial clara, la baja formación de los empleados y un desorden tecnológico. El panorama actual, tal como lo revela el informe global 2025 de la Universidad de Melbourne y KPMG, no es solo una fotografía de la tecnología, sino un espejo de la madurez organizacional. Este estudio, que encuestó a más de 48.000 personas en 47 países entre finales de 2024 y principios de 2025 (con los datos finales hechos públicos alrededor de mayo de 2025 a nivel global y un snapshot para Argentina en septiembre de 2025), subraya una realidad ineludible: la adopción sin gobierno es una receta para el riesgo y el bajo retorno de inversión.
La Paradoja de la Adopción: Alto Uso vs. Baja Alfabetización en IA
Argentina, junto a economías emergentes como Brasil, México y Colombia, muestra un apetito voraz por la IA. El estudio de KPMG/Melbourne destaca que un impresionante 83% de los argentinos declara usar IA de forma regular o semirregular, superando significativamente el promedio global del 66%. Esta alta tasa de adopción se refleja también en el ámbito corporativo, donde informes de Randstad de julio de 2025 indican que un 81% de las empresas en Argentina ya aplica IA en su negocio, y un estudio de SAP de marzo de 2025 señala que la mitad de las compañías ya está obteniendo resultados de sus inversiones. No obstante, esta euforia por la adopción esconde una profunda brecha de conocimiento.
La Brecha Crítica: Uso sin Formación ni Estrategia
El dato más revelador, y la «trampa» mencionada en el análisis, es que solo el 49% de los argentinos declara haber recibido formación específica en IA. La percepción de autoconocimiento medio se sitúa en un modesto 2,8 sobre 5. Esta desconexión entre el uso habitual y la comprensión fundamental es el motor de la ineficiencia. Los empleados están utilizando herramientas potentes, como las de IA generativa (cuya llegada a la conciencia pública masiva se detonó con el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022), sin la capacitación necesaria para aplicarlas de manera crítica, ética y, lo más importante, estratégica.
La implementación en las empresas se está dando de forma orgánica y desordenada. La confianza en los sistemas de IA en Argentina alcanza un 4,1 sobre 7, un nivel superior al de muchas economías avanzadas, lo que facilita la aceptación (aceptación social de 3,2 sobre 5). Sin embargo, esta confianza no está cimentada en la comprensión, lo que amplifica los riesgos.

Riesgos y Gobernanza: El Camino Hacia una Implementación Sostenible
La ausencia de gobernanza y la baja formación de los equipos son los factores más altos para el bajo éxito de la implantación de la IA. Si la IA es percibida como una oportunidad estratégica, el país debe cerrar el hueco formativo y dotarse de reglas claras, como bien se postula en el informe.
La Urgencia de la Gobernanza y la Regulación
En el plano normativo, la conciencia del riesgo es alta. Un 70% de los argentinos demanda una legislación específica para el uso de la IA, y solo un 39% considera que las leyes actuales son adecuadas. Esta percepción de insuficiencia normativa no es exclusiva de Argentina; es una tendencia global que refuerza la urgencia de marcos más robustos y adaptativos. Los riesgos de la privacidad, la desinformación, el impacto en el empleo y el «deskilling» preocupan a los usuarios y a los equipos, lo que exige una acción corporativa inmediata.
Un enfoque de IA Responsable es la clave. Las empresas deben establecer principios y directrices claras sobre el uso ético. Sin un gobierno básico que defina riesgos, gestión de datos y privacidad, la adopción de IA es una apuesta a ciegas que puede generar fugas de datos sensibles y problemas de cumplimiento normativo.
Hoja de Ruta para Capturar el Valor Empresarial
Para que la IA en Argentina sea un motor de transformación real y sostenible, y no solo una fuente de errores y dependencia, la improvisación debe ser sustituida por el método. La oportunidad es real: mayor eficiencia, innovación y mejoras en la calidad del trabajo, lo que impacta directamente en los ingresos. Para capturar este valor sin caer en la ilusión desatada, las organizaciones necesitan alinear tres elementos esenciales: estrategia clara, capacitación útil y una cultura de uso crítico y responsable.
La guía operativa sugerida se centra en acciones concretas y medibles:
- Definir Casos de Uso con Retorno: Concentrarse en tres aplicaciones de IA con un retorno de inversión (ROI) claro y un plazo de implementación de 90 días. Esto obliga a pensar estratégicamente y no solo por moda.
- Diseñar un Gobierno Básico: Establecer quién aprueba las herramientas, cómo se gestionan los riesgos y qué políticas rigen el uso de datos y la privacidad.
- Formación Basada en Casos Reales: La capacitación debe ser práctica, enfocada en el uso crítico, documentando buenas prácticas y evaluando resultados de forma trimestral.
Los riesgos de usar IA sin la formación adecuada, como la dependencia de respuestas automáticas o los errores por sesgos (fenómeno conocido como «alucinación» en los modelos generativos), se reducen combinando controles previos, revisión humana y registros de prompts. Al limitar las decisiones críticas a la supervisión humana, se mitigan las consecuencias de la inexactitud de los modelos. La IA ya no es una promesa; es infraestructura blanda. La ventaja de alta adopción de Argentina solo se mantendrá si el país corrige a tiempo el desorden estratégico y cierra la brecha formativa.

